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¿Perdón?

Otro engaño. Cuando te espere no viniste a verme, ahora que vienes no me esperes; que llego tarde. Es el otoño un árbol enraizado en este invierno, son tus besos una fábrica de nostalgias. El perdón es lo que queda cuando la memoria olvida el olvido y cuando mis labios dejan de buscar tu nombre en otras bocas. Ya mis zapatos están rotos y gastados; porque como dice el tango, se cuidan solo cuando se anda de rodillas. Y fue de pie que libre esta batalla. ¿Perdón? Aquí lo tienes; no viene está vez de simulacro, ni busca redemirte con poemas, ni busca, porque no encuentra, motivos para odiarte.

Tocará hacerse fuerte

Yo nunca he sabido procesar tus besos; llenarme los labios para soportar tu ausencia. Calmar el silencio que llena tu partida, cuando en soledad mi alma busca tu mirada. No he sabido habitar en los pasillos y derramar la luz que nos envuelve. Llegas cansada a mis brazos, que le devuelven hastio e inviernos. Y verás en mi las simas de un corazón mutilado, sembrado de penas. Y no se me ocurre que decir, ¡Cerrar la puerta y abrir el corazón! Tocará hacerse fuerte.

Con Mi Alma En Tu Portal

Y mis dedos inquietos. Jugando con la imagen que quedo en la memoria. En el recodo de ausencia que se esgrime como montes nevados. Mis pasiones se arremeten; se despiertan a inclinarse vacíos de tus ojos. Con cien fotografías llenas de tus huesos. Y es tan grande la espera, la espera del que no tiene nada que esperar. Buscando en rincones huecos un rastro de tu luz. Ya no vienen tus dientes a hacer muescas en mi espalda. Ni te esperan mis manos temblorosas que vengas a darle arrumacos.  Mi corazón vaga en espirales, llorando tu tierna traición en los labios. Queriendo encontrar un refugio en otras vengazas, en otras paredes, en otras miradas, en otros otoños.  Pero es un juego que me resigno a perder; cuando siento mis pasos llevando mi alma a tu portal.

Espurias Palabras

Cuando los acantilados de la vida se encuentren cercanos a tus pasos. Cuando un adiós se convierta en tu melodía triste,  comparsa de noches sin sueño. Cuando te detengas a verte  desde la llanura de las sábanas vacías.  Cuando las calles sean estrechos rincones,  predios baldíos de razones. Cuando se destiñan las memorias  y su savia de angustias impregne tu alma.  Cuando el tiempo galope sobre tu piel,  huérfana de sudor. Cuando los días sean largos  laberintos de incomprensión  y penas regadas en la alcoba. Cuando habites los silencios con murmullos de tiempos pasados.  Cuando las espurias palabras  se hayan detenido,  nos salvará el recuerdo.

Pronunciamiento Público

Para los fines que al interesado le convengan,  se extiende el presente pronunciamiento: Me declaro culpable y confeso de haberme cansado de los amores de alquiler.  De los ignorantes sueltos, de los Golpes de Estado y sus dictadores.  De las noches de escándalo en la vía pública, de las represiones, de los besos de despedida, de los dueños de la verdad. De las putas rogadas, de las pesadillas de alcoba, de los ladrones de esperanzas, de los religiosos; sus dioses y sus infiernos.  De las promesas de Febrero y las mentiras de Marzo, de las vecinas cachondas y sus novios tarados.  De las cervezas calientes y los cigarros mojados. En resumen me canse de la estupidez humana y de sus múltiples manifestaciones.

En Mi Olvido

Caben tus pestañas, mis cigarros y tus despedidas. Los hoteles en quiebra y los guantes del asesino. Los besos de alquiler y las causas perdidas. Un glosario de caricias, un "te extraño" por piedad. La verdad que se compra, los museos del después, los poemas de madrugada, la luna y los labios de otras bocas.  Las caricias fugaces, las promesas que se amotinan, las maquetas de encuentros. Los ojos de una niña espiandonos. Las tardes de otros Eneros. Los silencios de años perdidos. Las palabras que marchan a la muerte. El vacío de mis manos. El cantar de un afónico corazón abandonado. En mi olvido cabe el mañana y el tal vez. El pronto y el hasta luego.

El Verdadero Asesino

Aquella noche el momento había llegado. Era tarde, las posibilidades saltaron de una maqueta de planes. Los asesinos con motivos son simples principiantes. Los que matan por odio, por instintos sexuales, los que matan por negocio, por celos, por envidia; incluso aquellos hipócritas que matan en defensa propia. Son simples principiantes, hermanos menores del asesino. El verdadero asesino es aquel que lo hace por placer. Por el deseo de estrangular una vida, por la satisfacción de cumplir una fantasía, por poner en marcha un macabro juego del gato y el ratón. Los asesinos en serie son adictos. Pero su móvil siempre es el mismo. Siguen patrones de conductas criminales, son condenados por una mente insatisfecha. Están los más bajos, los que matan por saciar sus fantasías sexuales. ¡Marginales!. Sin embargo el asesino verdadero es alguien común y corriente, alguien que no se ata a un deseo o una razón para matar. Todas esas ideas ...