Otro engaño. Cuando te espere no viniste a verme, ahora que vienes no me esperes; que llego tarde.
Es el otoño un árbol enraizado en este invierno, son tus besos una fábrica de nostalgias.
El perdón es lo que queda cuando la memoria olvida el olvido y cuando mis labios dejan de buscar tu nombre en otras bocas.
Ya mis zapatos están rotos y gastados; porque como dice el tango, se cuidan solo cuando se anda de rodillas. Y fue de pie que libre esta batalla.
¿Perdón? Aquí lo tienes; no viene está vez de simulacro, ni busca redemirte con poemas, ni busca, porque no encuentra, motivos para odiarte.
De este silencio angustioso, de estos pasos sin destino, de este letargo de años amargos e impropios. De este viaje a los cementerios, de estos dos que fueron tormenta. Del vinagre y las canciones, de las caricias y los parques. De las noches y las camas, de los otoños y las manos; de las palabras y los rincones. De los ceniceros obesos y las cigüeñas con prisas. De las miradas discretas y los portones con letreros "Cuidado; perro bravo". De las cicatrices de la memoria y los deseos nocturnos. Del frío de los inviernos; de los recuerdos equivocados y las partituras fúnebres. Escapar a toda marcha, sin besos de despedida. Sin despueses, ni regresos.
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