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Pero No Vienes

A veces quisiera que vinieras, que dejaras los tercos rencores, que recordaras las tardes de febrero, que te detengas a espiarme mientras duermo.

A veces quisiera que en sueños te quedaras presente después de que abro los ojos, que inundes mi realidad de incoherentes poemas y versos huerfanos.

A veces quisiera que estuvieras aqui, que con tu pelo cubrieras mi rostro, que tuvieras sobre los hombros esta misma ansiedad que siento por besar una vez más tus labios.

A veces quisiera que fueramos aire, que volaramos a otras ciudades, que nos escaparamos del tiempo, que vinieras a entregar tu mirada y que con las manos secaras mis lagrimas.

Pero no vienes...

Comentarios

  1. A veces quisiera que vinieras, que dejaras los tercos rencores... Me encanta!, plasmas de una manera muy detallada lo que realmente acontece sobre la vida de un pobre corazón roto, de un desdichado.
    Sigue así, me encanta ese toque bohemio, y yo siendo una solitaria frívola, has capturado mi corazón, me has hecho recordar, me has hecho volver, has regresado en mi la romántica empedernida que estaba allí, pero que a la vez no coexistía, Gracias la verdadera esencia del escritor es hacernos sentir todo eso y mas con un pequeño poema!

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  2. Venga; que si se logra sacar a flote un corazón es fantástico.

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Identidades

Desconozco la fuerza con la que me llevas al abismo, desconozco mi nombre y el pasado.  Estoy parado a mitad de la vida, queriendo saber que nuevo nombre le pondrás al recuerdo; que otra boca sabrá de mis labios, que otros ojos conocerán mis sueños, que hechizo matinal abrirá la tumba de todos mis males. Nuestra identidad ha caído en su decadencia final, y no hay botes salvavidas en este barco. El vaho de los inviernos de la década doliente se ha infiltrado en las manos, en las cicatrices, en las promesas, en las madrugadas.

Ya Su Silueta Viene A Mi

Ya su silueta viene a mi, cargada de insomnios y virtudes varias. Llena de olivos en la sien, repletas las manos de caricias verdaderas. Viene y me desentona el orgullo, viene y su presencia de mujer delgada en la cintura me absorbe de golpe la humanidad. Y yo que siempre he preferido sentirme impropio en sus labios encontré mi reposo y mi identidad. Puesto a decidir entre la vida y sus ojos me vi envuelto en su pecho de ave en vuelo, sabiendo que en su noche mis días tienen sentido. Ya su silueta viene a mi, me abraza con besos y me pone una canción con sones caribeños en la mente, quizás sea delirio de primavera, quizás sea deseo a destiempo, lo cierto es que en sus brazos el invierno estalla de alegría. La veo venir y se desborda mi alma, es ella la dueña de mis versos y la que los pone a bailar de amor.

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