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Por Eso Muero Más

No me gustan las películas de acción, 
ni los malabaristas en los semáforos, 
no uso corbata, 
ni pretendo escribir 
una letanía de mis miedos; 
por eso muero más.

No asisto a los cumpleaños, 
ni me acuesto en los campos verdes, 
no he escuchado como 
las cigarras cantan su 
monótona canción en primavera; 
por eso muero más.

No he enterrado en un recuerdo la pasión, 
ni voy a la playa en verano, 
no he plantado tulipanes 
en jardines robustos de melancolía; 
por eso muero más.

No he escrito poemas 
para que vengan a leerlos los académicos, 
no siento marchitarse 
las miradas en los encuentros, 
ni cuento las colillas 
de mi obeso cenicero; 
por eso muero más.

No toco las puertas que me cierran, 
ni sé como despedirme, 
he luchado por causas pérdidas, 
no reclamo al silencio más palabras, 
ni exijo cuotas nuevas de cariño; 
por eso muero más.

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Identidades

Desconozco la fuerza con la que me llevas al abismo, desconozco mi nombre y el pasado.  Estoy parado a mitad de la vida, queriendo saber que nuevo nombre le pondrás al recuerdo; que otra boca sabrá de mis labios, que otros ojos conocerán mis sueños, que hechizo matinal abrirá la tumba de todos mis males. Nuestra identidad ha caído en su decadencia final, y no hay botes salvavidas en este barco. El vaho de los inviernos de la década doliente se ha infiltrado en las manos, en las cicatrices, en las promesas, en las madrugadas.

El Verdadero Asesino

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Vení

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