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Todavía

Todavía
quedan rastros
de tu piel.

Todavía
las dulces
miradas existen.

Todavía
estoy sin ti
bajo la lluvia.

Esperando
todavía que de
quererme no te olvides.

Y si todavía
puedes...
Yo todavía quiero.

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Escapar

De este silencio angustioso, de estos pasos sin destino, de este letargo de años amargos e impropios. De este viaje a los cementerios, de estos dos que fueron tormenta. Del vinagre y las canciones, de las caricias y los parques. De las noches y las camas, de los otoños y las manos; de las palabras y los rincones. De los ceniceros obesos y las cigüeñas con prisas. De las miradas discretas y los portones con letreros "Cuidado; perro bravo". De las cicatrices de la memoria y los deseos nocturnos. Del frío de los inviernos; de los recuerdos equivocados y las partituras fúnebres. Escapar a toda marcha, sin besos de despedida. Sin despueses, ni regresos.

Vení

Vení que te cuento las heridas, las flores marchitas suelen dar vida a otros seres. Vení que te tengo lo lunares en un vaso de ginebra, vení que te estoy esperando desde la última luna de miel. Vení que la noche avanza y el pasado esta muriendo a fuerza de silencios. Vení que estoy sediento de tu amor, vení que ya no somos pibes. Vení que te encuentro en todas partes, vení que te está borrando el sueño. Vení que estamos despiertos en medio de esta pesadilla. Vení que el reloj se detuvo en mis manos, vení que me encierro en tu recuerdo, vení que a este poema le hacen falta tus besos. Vení que las canciones no dejan de sonar y ya me aprendí las que te prometí. Vení que te necesito y vayamos juntos a comernos el adiós. Vení que te sigo espiando por la ventana de mis soledades, vení que se hace tarde. Vení que te cuento las heridas, vení para ponerle final a esta noch...

El Verdadero Asesino

Aquella noche el momento había llegado. Era tarde, las posibilidades saltaron de una maqueta de planes. Los asesinos con motivos son simples principiantes. Los que matan por odio, por instintos sexuales, los que matan por negocio, por celos, por envidia; incluso aquellos hipócritas que matan en defensa propia. Son simples principiantes, hermanos menores del asesino. El verdadero asesino es aquel que lo hace por placer. Por el deseo de estrangular una vida, por la satisfacción de cumplir una fantasía, por poner en marcha un macabro juego del gato y el ratón. Los asesinos en serie son adictos. Pero su móvil siempre es el mismo. Siguen patrones de conductas criminales, son condenados por una mente insatisfecha. Están los más bajos, los que matan por saciar sus fantasías sexuales. ¡Marginales!. Sin embargo el asesino verdadero es alguien común y corriente, alguien que no se ata a un deseo o una razón para matar. Todas esas ideas ...