Ir al contenido principal

Prediscible Locura

En esta unión de olvidos y reproches encontré un viejo recuerdo, recuerdo lleno de hastío y nostalgias. Ví morir el mañana en cada noche que ignoraste mi penar, con ese silencio mortal ahogaste mi pasión.

La canción que tocó mi corazón se fue llenando de palabras muertas, de rencores varios y futuros sin tu nombre. La esquina del bar fue testigo de mis reclamos, las ilusiones volaron a otras latitudes.

Ahora tengo el carmesí de otros labios estampado en los ojos, sin embargo vuelvo a recordarte en noches como esta, llena de delirios y barro. Con sangre, sudor y amarguras impregno esos recuerdos imposibles.

Por las calles arrastro el eco de tu respirar, para ocultarlo en el calor de otros brazos llenos de piedad. Prediscible locura fue
llamar amor a esta unión de olvidos y reproches.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Vení

Vení que te cuento las heridas, las flores marchitas suelen dar vida a otros seres. Vení que te tengo lo lunares en un vaso de ginebra, vení que te estoy esperando desde la última luna de miel. Vení que la noche avanza y el pasado esta muriendo a fuerza de silencios. Vení que estoy sediento de tu amor, vení que ya no somos pibes. Vení que te encuentro en todas partes, vení que te está borrando el sueño. Vení que estamos despiertos en medio de esta pesadilla. Vení que el reloj se detuvo en mis manos, vení que me encierro en tu recuerdo, vení que a este poema le hacen falta tus besos. Vení que las canciones no dejan de sonar y ya me aprendí las que te prometí. Vení que te necesito y vayamos juntos a comernos el adiós. Vení que te sigo espiando por la ventana de mis soledades, vení que se hace tarde. Vení que te cuento las heridas, vení para ponerle final a esta noch...

Identidades

Desconozco la fuerza con la que me llevas al abismo, desconozco mi nombre y el pasado.  Estoy parado a mitad de la vida, queriendo saber que nuevo nombre le pondrás al recuerdo; que otra boca sabrá de mis labios, que otros ojos conocerán mis sueños, que hechizo matinal abrirá la tumba de todos mis males. Nuestra identidad ha caído en su decadencia final, y no hay botes salvavidas en este barco. El vaho de los inviernos de la década doliente se ha infiltrado en las manos, en las cicatrices, en las promesas, en las madrugadas.

Feliz Día

La vida se va gastando en silencios, en tercos enconos, en entornos grises, en esa voz distante. Los días marchan tristes en su procesión de angustias. Palidecen los cielos, se entorpecen las palabras. Sangran marchitas hojas de un libro muerto. Empeños rastreros se bifurcan en las manos, con sudor de otros cuerpos se envenenan las miradas. Los rincones de la memoria se sientan a tomar café con las dudas. ¿La suerte? Toma la siesta a medio día. La ciudad es un mar de gente apurada que en sus callejones deja hastío y el letrero ajado del "feliz día". Los pasos son devorados por la distancia. Una carta olvidada en el buzón aprende a usar el bastón. Y en el reloj se cuelan telarañas de horas pasadas.