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Ya No Existo

Enciendo un cigarrillo y bostezo sueños antes de dormir, me pago un viaje en hojas amarillas y vuelvo con la lluvia.

Recorro los pasillos de las funerarias cantando Peces de Ciudad, abandono los encendedores en los bares, me alejo de los autobuses.

Me alquilo un cuarto de hotel y me juego el futuro a la carta mayor, desvelo las horas fumando desde otro rincón.

Tomo tus fotografías y las entierro en el jardín, dejando que las abejas se lleven tu aroma y color a sus panales de miel amarga.

Pongo tierra por medio a las noches que te nombran silencio y te gritan olvido, alimento el presente con los labiales de otras bocas.

Las mañanas las lleno de páginas nuevas y rencores viejos, a la cajita de música que olvidaste en mi escritorio se le acabo la cuerda.

No me quieras. Ni me busques, que ya no existo...

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Escapar

De este silencio angustioso, de estos pasos sin destino, de este letargo de años amargos e impropios. De este viaje a los cementerios, de estos dos que fueron tormenta. Del vinagre y las canciones, de las caricias y los parques. De las noches y las camas, de los otoños y las manos; de las palabras y los rincones. De los ceniceros obesos y las cigüeñas con prisas. De las miradas discretas y los portones con letreros "Cuidado; perro bravo". De las cicatrices de la memoria y los deseos nocturnos. Del frío de los inviernos; de los recuerdos equivocados y las partituras fúnebres. Escapar a toda marcha, sin besos de despedida. Sin despueses, ni regresos.

Vení

Vení que te cuento las heridas, las flores marchitas suelen dar vida a otros seres. Vení que te tengo lo lunares en un vaso de ginebra, vení que te estoy esperando desde la última luna de miel. Vení que la noche avanza y el pasado esta muriendo a fuerza de silencios. Vení que estoy sediento de tu amor, vení que ya no somos pibes. Vení que te encuentro en todas partes, vení que te está borrando el sueño. Vení que estamos despiertos en medio de esta pesadilla. Vení que el reloj se detuvo en mis manos, vení que me encierro en tu recuerdo, vení que a este poema le hacen falta tus besos. Vení que las canciones no dejan de sonar y ya me aprendí las que te prometí. Vení que te necesito y vayamos juntos a comernos el adiós. Vení que te sigo espiando por la ventana de mis soledades, vení que se hace tarde. Vení que te cuento las heridas, vení para ponerle final a esta noch...

Identidades

Desconozco la fuerza con la que me llevas al abismo, desconozco mi nombre y el pasado.  Estoy parado a mitad de la vida, queriendo saber que nuevo nombre le pondrás al recuerdo; que otra boca sabrá de mis labios, que otros ojos conocerán mis sueños, que hechizo matinal abrirá la tumba de todos mis males. Nuestra identidad ha caído en su decadencia final, y no hay botes salvavidas en este barco. El vaho de los inviernos de la década doliente se ha infiltrado en las manos, en las cicatrices, en las promesas, en las madrugadas.