Ir al contenido principal

El Rostro De La Muerte

Después de ver el desfile de cadáveres desde la ventana y con la puerta bien cerrada por si acaso. Después de sentarme a beber un licor en medio de la taberna más ruidosa de estos lares.

Después de llenar de candados las manos y los besos, de mear detrás de un árbol, sin lavarme las manos. Después de brindar un "te quiero" impostor a la primera que tuvo el descaro de aguantarme.

Después de llevar sangre a los cumpleaños y petardos a los velorios; después de malgastar las últimas páginas.

Después de poblar la madrugada de cenizas y reproches, de andar de un lado a otro con los zapatos llenos de fango.

Después de malvivir en los hoteles, en las esquinas y otros cementerios; ya imagino el rostro de la muerte al venir a recogerme y encontrarme con un cigarrillo en la boca y pidiendo unos minutos más hasta terminarlo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Vení

Vení que te cuento las heridas, las flores marchitas suelen dar vida a otros seres. Vení que te tengo lo lunares en un vaso de ginebra, vení que te estoy esperando desde la última luna de miel. Vení que la noche avanza y el pasado esta muriendo a fuerza de silencios. Vení que estoy sediento de tu amor, vení que ya no somos pibes. Vení que te encuentro en todas partes, vení que te está borrando el sueño. Vení que estamos despiertos en medio de esta pesadilla. Vení que el reloj se detuvo en mis manos, vení que me encierro en tu recuerdo, vení que a este poema le hacen falta tus besos. Vení que las canciones no dejan de sonar y ya me aprendí las que te prometí. Vení que te necesito y vayamos juntos a comernos el adiós. Vení que te sigo espiando por la ventana de mis soledades, vení que se hace tarde. Vení que te cuento las heridas, vení para ponerle final a esta noch...

Identidades

Desconozco la fuerza con la que me llevas al abismo, desconozco mi nombre y el pasado.  Estoy parado a mitad de la vida, queriendo saber que nuevo nombre le pondrás al recuerdo; que otra boca sabrá de mis labios, que otros ojos conocerán mis sueños, que hechizo matinal abrirá la tumba de todos mis males. Nuestra identidad ha caído en su decadencia final, y no hay botes salvavidas en este barco. El vaho de los inviernos de la década doliente se ha infiltrado en las manos, en las cicatrices, en las promesas, en las madrugadas.

Feliz Día

La vida se va gastando en silencios, en tercos enconos, en entornos grises, en esa voz distante. Los días marchan tristes en su procesión de angustias. Palidecen los cielos, se entorpecen las palabras. Sangran marchitas hojas de un libro muerto. Empeños rastreros se bifurcan en las manos, con sudor de otros cuerpos se envenenan las miradas. Los rincones de la memoria se sientan a tomar café con las dudas. ¿La suerte? Toma la siesta a medio día. La ciudad es un mar de gente apurada que en sus callejones deja hastío y el letrero ajado del "feliz día". Los pasos son devorados por la distancia. Una carta olvidada en el buzón aprende a usar el bastón. Y en el reloj se cuelan telarañas de horas pasadas.