Que la cruel duda
no encuentre en ti
razones.
Que el tiempo
se convierta en poemas
y en canciones.
Que los pasos
sean lentos y las voces
simple rumores.
Que encuentres sueños
y no busques
otros amores.
Que venga la felicidad
envuelta en cada
beso, como quimera.
Que se mude
el invierno y se
quede la primavera.
Pero deten la
tristeza; que no
es la última despedida.
De este silencio angustioso, de estos pasos sin destino, de este letargo de años amargos e impropios. De este viaje a los cementerios, de estos dos que fueron tormenta. Del vinagre y las canciones, de las caricias y los parques. De las noches y las camas, de los otoños y las manos; de las palabras y los rincones. De los ceniceros obesos y las cigüeñas con prisas. De las miradas discretas y los portones con letreros "Cuidado; perro bravo". De las cicatrices de la memoria y los deseos nocturnos. Del frío de los inviernos; de los recuerdos equivocados y las partituras fúnebres. Escapar a toda marcha, sin besos de despedida. Sin despueses, ni regresos.
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